Es mas fácil dar una respuesta correcta,
a un problema mal planteado, que plantear bien el problema.
Así dicen los analistas, y creemos que tienen mucha razón. Hoy se
escucha en muchos ámbitos y discursos que el problema crucial de la
Argentina es la inseguridad. Y ante este problema, así planteado, la
solución es sencilla: Más policía, más cárceles (de mayor seguridad),
penas más severas, "mano dura", más vigilancia...
Pero...
¿qué pasaría si el problema de base, en lugar de la inseguridad, fuera
la violencia? Seguramente alguien preguntaría: ¿Qué
violencia? Porque hay muchas formas de violencia. Y también tendría
razón. Veamos si podemos ajustar el planteamiento del problema, para
recién después buscar las soluciones posibles: La falta de trabajo es violencia
La falta de justicia es violencia
La falta de salud es violencia
La falta de educación es violencia
La falta de igualdad de oportunidades es violencia
La corrupción es violencia
La discriminación es violencia
La explotación es violencia
.......................................................
Seguramente al lector se le ocurrirán otros factores generadores de
violencia. Y también seguramente ya se habrá dado cuenta cómo todas
estas situaciones de violencia devienen en inseguridad. O también se
habrá dado cuenta del porqué las soluciones que se proponen en
encendidos discursos, no solucionan nada y lo único que hacen es agregar
más y más violencia.
Claro que lo más sencillo es echarle toda la culpa a las personas que se
han identificado como delincuentes. Así, el resto de la sociedad queda
exenta y no tiene nada que cambiar...
Pichón Riviere sostenía que el enfermo mental, era el portavoz de la
enfermedad familiar, y que el tratamiento debía dirigirse a TODO el
grupo familiar.
De manera similar, nosotros creemos que
el delincuente es el portavoz de la enfermedad social, y el tratamiento
debe dirigirse a TODA la estructura social.
Hasta que no mejore la educación, el trabajo, la justicia, la salud, la
igualdad de oportunidades; hasta que no disminuya la explotación, la
corrupción, la discriminación... será muy difícil, sino imposible, bajar
la inseguridad.
Creemos que el primer paso es ganarle a la hipocresía reinante, comenzar
a ver la realidad y asumir las responsabilidades. Y esta es una tarea
que nos corresponde hacer a Nosotros Mismos.
PLH
03/07/2009
CAER... Y LEVANTARSE
Pareciera ser una condición inherente al ser humano: nos sentimos
dignos cuando estamos en pie. Cuando perdemos estabilidad, cuando
caemos, cuando estamos en el suelo, mirando a todos desde abajo, nos
sentimos vulnerables, ridículos, despreciables... Por eso,
instintivamente y aun a pesar de la magnitud del daño físico que
provocó la caída, buscamos levantarnos de inmediato.
Pero a veces, sufrimos caídas, en la vida, de las que nos resulta
muy, pero muy difícil levantarnos, recuperar nuestra estatura.
Intentamos reconquistar nuestro nivel de todas las formas que
conocemos, pero ninguna parece dar resultado. Buscamos ayuda y para
colmo, nos damos cuenta que en nuestro entorno se burlan o se
aprovechan de nuestra situación. En el mejor de los casos, pasan a
nuestro lado observándonos con indiferencia. Es inútil tratar de
aferrarse a una de esas manos. En algún momento hasta llegamos a la
conclusión que la batalla está perdida: jamás lo lograremos...
Es el momento crucial. Si nos rendimos, con seguridad, nunca lo
lograremos, perdimos. Pero si decidimos volver a intentar una y otra
vez, con todas nuestras fuerzas, con todo el corazón, no hay duda
que encontraremos la manera de recuperar esa dignidad, que por
alguna circunstancia de la vida, se nos fue por el suelo .
Sólo depende de Nosotros Mismos...
OJALA TENGAS LA FUERZA SUFICIENTE COMO PARA COMENZAR TODO DE NUEVO
PLH
23/12/2008
Tomado de Sólo Pobres - Mingote
No todos somos
"culpables"...
Pero TODOS somos responsables...
...Y esto
aún, aunque las palabras pesen duramente sobre vuestros corazones: El
asesinado no es irresponsable de su propia muerte. Y el robado no es
libre de culpa al ser robado. El justo no es inocente de los hechos del
malvado. Y el de las manos blancas no está limpio de lo que el Felón
hace.
Sí; el reo es, muchas veces, la víctima del injuriado. Y, aún más
a menudo, el condenado es el que lleva la carga del sin culpa. No podéis
separar el justo del injusto ni el bueno del malvado. Porque ellos se
hallan juntos ante la faz del sol, así como el hilo blanco y el negro
están tejidos juntos. Y, cuando el hilo negro se rompe, el tejedor debe
examinar toda la tela y examinar también el telar.
Khalil
Gibran - El Profeta
Capitulo: El Crimen y el Castigo
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